Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Fortalecernos para vivir

Ya se acabaron las vacaciones, para casi todos, y el tiempo mas libre para hacer cosas o actividades que durante el año habitualmente no realizamos. También un tiempo de mayor contacto con la naturaleza, que nos invita a alabar a Dios por todo lo creado y por lo que podemos disfrutar. Si no agradecimos al Señor por todo eso, todavía se lo podemos agradecer haciendo memoria de lo vivido.

Comenzamos con las tareas, actividades, compromisos, obligaciones que llevaremos adelante durante todo el año, y junto con ello, comenzamos el miércoles pasado, el tiempo de Cuaresma, preparación para la Pascua y tiempo de reflexión para que, mirando un poco en mi interior, vea como estoy, como he vivido el año pasado, que cosas no me hubiera gustado vivir, que tendría que mejorar, cambiar, que opciones realizadas valieron la pena y cuales me trajeron dolores, sufrimientos, o con cuales hice sufrir a otros. También puedo tratar de recordar si me propuse algo bueno y lo cumplí, o a medias o nada. Valía la pena proponerme eso o no.

Para esta reflexión sería muy bueno hacerla en un clima de oración, con las lecturas de la Misa del día o del domingo, para así estar en presencia del Señor y no solo, ya que muchas veces cuando miro para atrás puedo caer en un pesimismo, o en abatimiento, o también en una euforia desmedida y engañosa. Todos estos sentimientos pueden ser tentación para desviarme de una sana y gozosa reflexión. Por eso hacerlo en presencia y compañía del Señor es muy importante para que sea fructífera y pacífica.

Siempre el tiempo de Cuaresma nos llama a la conversión del corazón para que cambiemos actitudes, pensamientos, deseos, tendencias, debilidades, vicios. Si logramos aprovechar esta semanas para ver y proponernos algún cambio, algo a lograr, muy pequeño, que sea realizable y que de alguna manera lo pueda medir, habremos aprovechado la Cuaresma y su espíritu  de conversión, de un mayor encuentro con Dios, con su Palabra, y por tanto, conmigo mismo.

Los pronósticos para este año, sociales, económicos, laborales, no son muy auspiciosos, la crisis mundial no tocará o ya nos toca, a todos en alguna medida, y aquí tenemos una razón mas para fortalecer mi espiritualidad, mi equilibrio interior, para poder enfrentar lo que venga con mayor fortaleza, serenidad, aceptación……y ….. alegría, y poder consolar y transmitir esperanza a mi alrededor.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos guíe y acompañe en este tiempo de reflexión para vivir la Pascua llenos del amor y de la esperanza de Jesús!.

Un abrazo y mis oraciones

 

                                                                                           Padre Guillermo.