Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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¿Telones de fondo?, ¿Pantallas?

Anuncios de catástrofes, si se produjeran determinadas condiciones, o si la sociedad eligiera tal o cual camino, que difiere del que las autoridades desean. Anuncios de proyectos, emprendimientos, planes que ya fueron anunciados con anterioridad, o que se sabe, de antemano, que nunca se llevarán a la práctica. Cifras, de cualquier índole, que den una buena apariencia a los políticos, o a las políticas que quieren implementar, o cifras que alarman, si se quiere que la gente común reaccione para que las autoridades se vean “empujadas” a tomar una decisión, que de otra manera no tendría aceptación.

Demasiados anuncios, demasiadas catástrofes profetizadas, hasta con la salud, y los resultados nunca parecen coincidir con lo pronosticado, pero parecería que no importara, que da lo mismo decir una cosa y hacer todo lo contrario, anunciar algo y desmentirlo a las horas, dejar circular rumores, desmentirlos con enojo, y luego resultar ciertos.

Así estamos viviendo, y no solo en nuestro país, que ya es bastante alarmante por las consecuencias, sino en el resto del mundo. Parecería que los dirigentes, de los distintos ámbitos que componen la sociedad, han obtenido una nueva habilidad artística para pintar telones de fondo, que parecen parte de la realidad, pero que al poco o mucho tiempo, se descascaran dejando un fondo sucio e inservible, y en muchos casos tratan de pintar, rápido, y no importa como o que, algo que reemplace y distraiga al público.

El tema serio es que la realidad no se puede reemplazar por telones, pinturas, pantallas, ni siquiera por unos instantes, salvo en la ficción, en el cine, en el teatro, pero en la vida real es imposible. Pretender hacerlo es creerse superior a los demás, dueño de una verdad absoluta, artífice hábil para realizar cualquier obra con cualquier material que tenga entre manos, y por supuesto, aunque no se quiera reconocer, es tener un profundo desprecio por todo aquel que no sea yo, o los muy cercanos, mientras me sirvan para mis fines.

Hay que tener cuidado, porque muchas actitudes que no nos gustaban, las empezamos a vivir como normales, y así se miente sin medir consecuencias, se ostentan logros, nunca realizados, se demuestra algo que no se es, se desechan personas porque no me sirven para mis fines egoístas, se inventan valores, que no tienen nada de valor,  y no se intenta vivir los verdaderos, los del Evangelio.

Esta situación es muy dañina para todos, pero sobre todo para niños y jóvenes que crecen sin ningún parámetro ético y moral, sin ningún compromiso, sin ninguna meta digna.

Propongámonos analizar las distintas situaciones que vivimos y obremos en consecuencia con los principios de vida que siempre rigieron, y sepamos dejar de lado todo aquello que nos aparte de la verdad y el bien.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos ayude a saber discernir siempre por el bien y la verdad, aunque implique renuncias!

Recemos con mayor fuerza y convicción por las familias y nuestro país.

Un abrazo y mis oraciones   

 

                                                                                         Padre Guillermo