Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Una fragancia especial

Al pasar, los otros días, por uno de los jazmines del jardín, su aroma me transportó como cincuenta años atrás a lo de mi abuela, porque en su casa ese era el aroma que había los días previos a Navidad, siempre una gran fuente sobre la mesa con jazmines flotando.¡Que bueno, pensé, poder detenerse a gozar de ese rico olor que la naturaleza nos regala para recordarnos que esta viva y nosotros también! , ¡ Qué importante sería, que, metafóricamente hablando, exhaláramos un perfume agradable a todos , que contagie alegría, esperanza, paz, justicia, solidaridad, paciencia, comprensión, perdón, misericordia….!

A pesar que ninguna propaganda publicite este perfume “ para la mujer o el hombre”, a pesar que no ofrece sensualidad, dominio, poder, despilfarro, como los que hacen publicidad, ya existe, y al alcance de todos los que lo deseen y busquen. Si. Cuando se está en paz interior se irradia como un perfume que impregna el ambiente y contagia esa paz a los demás, una sensación de bienestar. Así como cuando alguien está violento o irritado genera en los otros esos mismos sentimientos.

El Señor viene, una vez mas, a nosotros en una nueva Navidad para traernos esa paz interior que tanto nos hace falta y que esperamos, aún sin darnos cuenta. Casualmente el canto que representa que estamos en Navidad es “Noche de paz, noche de amor…..”.

Viene entre el amor de María y José, sencillo, silencioso, humilde, y en ese momento, desapercibido para todos los demás. El mismo Dios se hace hombre , nace….y nadie se da cuenta. Que distinto a las presencias de Dios en el Antiguo Testamento, a Moisés y a los profetas entre truenos, relámpagos, temblores que no pasaban desapercibidos a nadie, al contrario, generaba un terror reverencial. Aquí no, en silencio, solo se enteran los pastores por el canto de los ángeles, una vez  que ha nacido.

En estos días de Adviento, de espera y preparación, tenemos que “afinar nuestros oídos” para poder escuchar su voz de recién nacido que nos hablará al corazón para transmitirnos esa paz que vino a traer al mundo, a cada uno de nosotros, a nuestro país, a los que sufren o están afligidos, y también a los que no lo esperan, a los que no preparan el corazón para recibirlo, a los que solo van a brindar como una fiesta mas sin esperar nada de lo alto.

Suele ocurrir que, con los apuros de exámenes, preparación para poder terminar “todo” antes de Navidad, ultimar detalles de vacaciones, comprar regalos….., mas el cansancio acumulado del año, que llega el 24 al mediodía y caemos en la cuenta que no nos preparamos espiritualmente para celebrarla en serio, como hubiéramos querido. Tratemos que no nos pase esto. Aprovechemos estos días para poder rezar un poco mas, meditando o las lecturas de la Misa del día o las del Domingo que participamos, para percibir que nos dice el Señor, que puedo cambiar, que puedo mejorar, conmigo mismo, en la relación con los demás, especialmente con los de mi familia y con los que tengo mas trato, en mi relación con Dios.

Puedo analizarme un rato y ver si soy instrumento de paz, de crecimiento, de alegría para los otros o todo lo contrario. Transmito esperanza, buen humor, valoración por el otro, aprecio sus esfuerzos, o…..muy poco o nada.

El Adviento es un tiempo propicio para reflexionar, y prepararme para dejarme sorprender por Jesús que viene a nacer en mi corazón.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, que tuvo en su seno y dio a luz a su hijo, nos acompañe en esta Navidad para poder recibirlo!.

Un gran abrazo, mis oraciones, y mis deseos de una muy Feliz Navidad y Año Nuevo, para cada uno y para toda nuestra Comunidad Parroquial.

 

                                                                                Padre Guillermo